LO QUE BUSCAMOS EN LA VIDA

Con el tiempo, nos hemos acostumbrado a creer que la felicidad sólo es posible si tenemos todo lo que queremos, aunque la gran mayoría de veces, lo que queremos es tan superficial que aún, llegando a poseerlo, vuelven a surgir nuevas y cada vez más superfluas necesidades. “Cuánto tienes, cuánto vales”, dice una conocida canción que bien podría convertirse en el himno estéril de una sociedad adormecida por cuanta marca o moda se imponga en el día.

Recuerdo que una profesora en la universidad solía decirnos que la publicidad convertía caprichos en necesidades y éstas en intenciones de compra. Es verdad, antes no teníamos celulares pero nos comunicábamos, no existía el microondas y no moríamos de hambre, la televisión no era pantalla plasma, pero cómo disfrutábamos de una tarde familiar viendo algún programa con la única intención de compartir con los nuestros. La vida era más sencilla y nos resultaba mucho más fácil vislumbrar lo que queríamos: ser felices y estar en paz con nosotros mismos.

Hoy las cosas son totalmente diferentes. Las tardes de pláticas jocosas con los amigos han sido reemplazadas por las interminables horas con el PlayStation o el Nintendo Wii; los sábados de helados con la familia se postergan cada vez que una Coca-Cola y un reality show se juntan. Las declaraciones de amor no ocupan más de un mensaje de texto con palabras abreviadas para ahorrar espacio y el mundo globalizado se reduce a una computadora con acceso a Internet y todas las famosas redes sociales.

La tecnología nos brinda miles de posibilidades para utilizarla a nuestro favor, pero nosotros decidimos ponernos a su merced. Somos cada vez más libres para volar y como nunca antes vivimos tan atados a la superficie. ¿No es acaso una irónica paradoja?

Es cierto que a veces resulta muy sencillo criticar, “no meterse en el mismo saco”, como dicen algunos. Pero la verdad es que todos hemos sido o somos alguna vez esclavos de lo material y superficial. Nos cuesta salir de casa sin el celular, pero podemos pasar el día entero tranquilos sin decirles a nuestros padres que los amamos.

Somos capaces de ahorrar lo que sea necesario para comprarnos la blusa o las zapatillas que queremos, pero regalar un ramo de rosas para nuestras madres en un día cualquiera no es siquiera una opción en la que podamos invertir nuestro dinero.

Nuestra ambición crece, mientras nuestra sensibilidad se estanca. La comodidad y el facilismo nos seducen y parecemos conformarnos con ello. Habría que preguntarnos entonces con sinceridad, ¿es eso lo que realmente queremos en la vida?; ¿cuánto de esto alimenta nuestro espíritu?

Antes de medir a las personas por lo que tienen, aprendamos a valorarlas por lo que son. El dinero no compra un amigo, el corazón en cambio se entrega sin condiciones. Las comodidades materiales no duran para siempre, la amistad verdadera, sí.

Entonces, si queremos valorar a alguien, no preguntemos cuánto tiene para dar, sino cuánto puede recibir de nosotros en cariño, en lealtad, en respeto, en humildad. Recordemos que vinimos al mundo con las manos vacías y es así como partiremos de él, no podemos llevarnos el iPod, o la laptop de moda, pero podemos en cambio, quedarnos con los recuerdos de todas aquellas personas a quienes amamos y que entregaron parte de su vida para ser parte de la nuestra.

Hagamos un sencillo ejercicio. Dividamos una hoja de cuaderno en dos columnas, en una escribamos un inventario de las cosas materiales a las que estamos más aferrados y en la otra busquemos un valor espiritual que supla cada una de las cosas de la lista contraria.

Al finalizar, nos daremos cuenta de que aunque la lista material haya terminado, hay aún miles de valores espirituales que rescatar y que sólo hace falta ponerlos en práctica, porque a diferencia de lo anterior, no necesitamos dinero para conseguirlos, sólo el deseo de crecer interiormente, de seguir siendo seres humanos llenos de emociones y sentimientos.

Será difícil al comienzo, pero poco a poco iremos descubriendo que aún tenemos el control de nuestras vidas y que aún hay tiempo de cambiarla. Porque es valiosa, porque es nuestra y, sobretodo, porque no es eterna…

Autor: Fiorella Alemán

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Acerca de Revista !Levántate!

Revista Levántate busca fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad, motivar a través de casos de éxito e inculcar un cambio positivo en las personas. Esta revista es un producto del Movimiento SERVID. Su único objetivo es fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad y llevar motivación y esperanza a las personas, a través de casos de éxito; artículos, ensayos y cuentos motivacionales; y experiencias personales, plasmadas por una nueva generación de escritores, denominados ESCRITORES MOTIVACIONALES. La revista no profesa ideas de ninguna religión; sin embargo, parte de concepciones básicas cristianas para fundar su propósito. Además, con este producto se desea inculcar un cambio positivo en las personas, pues estamos convencidos que para que nuestra sociedad cambie tenemos que empezar por cambiar, para mejor, nosotros mismos. MISIÓN: MOTIVAR, culturizar y entretener, ofreciéndole al lector ayuda motivacional y orientación espiritual a través de experiencias e historias; artículos de distintos ámbitos académicos y culturales; y cuentos reflexivos, que se fundamenten en concepciones cristianas básicas como la fe, la esperanza, la solidaridad, el amor, entre otras.
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