AGRADECER A TIEMPO

Momento de desesperación.  La abuela llevaba más de cuatro horas en quirófano. Los hijos no aguantaban la angustia y los nietos no hicieron otra cosa que no sea rezar: rezar como les enseñó la abuela.

A sus 80 años es fuerte como un roble, y el destino no ha logrado doblegarla aún. Su vida transcurrió entre el trabajo y sus hijos. A cierta edad, como muchas otras abuelas, se dedicó a cuidar de sus nietos mientras sus hijos trabajaban.

¿Cuántos hemos sido criados por nuestras abuelas? Muchos recordarán a aquella mamá grande a la que tuvimos que obedecer cuando nuestros padres no estaban, la que presurosa nos calentaba la comida al llegar del colegio, la que nos hacía bañar temprano y hacer las tareas mientras ella miraba entretenida la novela de moda.

La mujer que más nos quiere, después de nuestras madres, es la abuela. Esa señora consentidora y de buena sazón, en ocasiones, aún mejor que el de tu propia madre. Mi abuela nunca se hizo a un costado, nunca fue ese mueble más en casa, como algunos consideran a los ancianos; mi abuela estuvo allí, con un regaño, una caricia, un postre y hoy, cuando ella lo necesita, todos sus nietos estamos prodigando el amor que ella siempre nos demostró, encomendándosela a Dios como ella nos enseñó a hacerlo cada día.

A medida que el tiempo transcurre y vamos disfrutando de tantos acontecimientos a lo largo de nuestra vida familiar, no caemos en cuenta de la rapidez con la que pasa el tiempo y de cómo nuestros seres queridos van envejeciendo. Es así como esta etapa nos encuentra desprevenidos, y solo hay que saber cómo tratarlos, cómo atenderlos.

La ancianidad es una etapa de nuestra vida a la que todos deberíamos tener derecho de disfrutar con salud, tranquilidad y paz. ¿Pero, cuán preparados estamos para cuidar de nuestros padres, de nuestros abuelos y bisabuelos? ¿Y qué estamos haciendo para enfrentar nuestra propia vejez?

La sociedad está viviendo un desconcierto ante el fenómeno de la vejez: los jóvenes y adultos se han encargado de excluir a los ancianos y, lamentablemente, en algunos casos, ellos mismos se muestran dispuestos a hacerse a un lado, al de los menos activos.  ¿Acaso pensamos que nunca llegaremos a esa edad? La juventud no es eterna y, si bien es cierto, a una determinada edad no se tiene el mismo desenvolvimiento en las actividades diarias, eso no excluye que dejen de realizarse.

Mientras continuamos con nuestras vidas, debemos asegurarnos que nuestros abuelos están, al igual que nosotros, disfrutando los mejores años de su vida. Cuidemos de ellos, esforcémonos por recompensar todos esos años que ellos, sin pedir nada a cambio, han dedicado a cuidar de nosotros.

La última etapa de la vida puede llegar a ser muy dura para muchos, pero depende de nosotros, los hijos, los nietos, convertirla en una etapa para seguir disfrutando de la vida, una etapa con la misma o mayor alegría que las otras.|

No cabe duda que los valores afectivos, morales y religiosos que cada uno de nosotros llevamos son un legado que viene de nuestros abuelos, gracias a ellos muchos de nosotros sabemos el significado de una oración, ellos que nos ayudaron a crecer -y a creer-, merecen recibir todos nuestros cuidados ahora cuando lo necesitan.

Debemos saber ser agradecidos como nos lo enseñaron los más grandes y corresponder a todas las atenciones que nos brindaron ahora que aún estamos a tiempo, no esperemos a que sea tarde.

Autor: Carmen Olivos Tinedo.

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Revista Levántate busca fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad, motivar a través de casos de éxito e inculcar un cambio positivo en las personas. Esta revista es un producto del Movimiento SERVID. Su único objetivo es fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad y llevar motivación y esperanza a las personas, a través de casos de éxito; artículos, ensayos y cuentos motivacionales; y experiencias personales, plasmadas por una nueva generación de escritores, denominados ESCRITORES MOTIVACIONALES. La revista no profesa ideas de ninguna religión; sin embargo, parte de concepciones básicas cristianas para fundar su propósito. Además, con este producto se desea inculcar un cambio positivo en las personas, pues estamos convencidos que para que nuestra sociedad cambie tenemos que empezar por cambiar, para mejor, nosotros mismos. MISIÓN: MOTIVAR, culturizar y entretener, ofreciéndole al lector ayuda motivacional y orientación espiritual a través de experiencias e historias; artículos de distintos ámbitos académicos y culturales; y cuentos reflexivos, que se fundamenten en concepciones cristianas básicas como la fe, la esperanza, la solidaridad, el amor, entre otras.
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