UN PASADO QUE ENRIQUECE

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No creo tener mayor privilegio que escribirles sobre una mujer excepcional, un ejemplo próximo y real del que todos podemos salir adelante si nos lo proponemos, si reunimos las fuerzas suficientes para trabajar, para afrontar la vida con optimismo, para vivirla con amor y disfrutarla con alegría.

Su sonrisa -todos los que la conocen coinciden en ello-, nunca se ha borrado de su rostro; aún en los momentos más difíciles resulta sorprendente cómo una sonrisa tan dulce puede esconder el más fuerte de los espíritus. Todos los que la vieron

crecer alrededor de aquel caserío, donde hoy sólo quedan viejos árboles testigos de su precaria infancia, no pensaron que aquella niña risueña y presta a todo tipo de labores, algún día dejaría la pobreza que la acompañó desde su nacimiento.

Sus caricias, aquellas que prodiga con todo su amor, son tan suaves como aún, después de tantos años de trabajo, lo son sus manos; manos trabajadoras con las que construyó todo de lo que hoy goza.  Para unos es muy difícil creer que aquella jovencita, que por la década de los años setenta luchaba -al igual que otros invasores- contra los policías municipales por mantener un terreno en un asentamiento humano, hoy viva cómodamente en una casa de urbanización.

“A veces Dios nos quita del camino a unas personas y nos pone a otras que podrán ayudarnos a completar el plan que Él tiene para nosotros”

Anita tuvo que madurar muy joven, tuvo que ser padre y madre para sus hermanos menores cuando apenas tenía 17 años; y a pesar de su juventud, no vaciló en quedarse al frente de su hogar.  Desde el día en que su madre los abandonó, tuvo que trabajar lo que su madre no trabajó por ellos… Al final de cuentas, trabajar nunca fue un problema para ella.

Al principio no fue fácil; ella debió repartir su tiempo entre el trabajo y sus hermanos. Sin embargo, encontró personas que le tendieron la mano, aún sin conocerla.  Como ella dice: “A veces Dios nos quita del camino a unas personas y nos pone a otras que podrán ayudarnos a completar el plan que Él tiene para nosotros”. Así, sus trabajos fueron varios; de todos ellos aprendió un poco de lo que hoy sabe y el nivel de confianza que sus empleadores depositaban en ella fue grandioso.

Anita es una persona que inspira confianza, y goza siendo honesta y justa: esos son los calificativos que más la caracterizan y es lo que su mirada trasmite.

El trabajo y las necesidades fueron fuertes pero el amor y la unión familiar entre ella y sus hermanos lo fue más.  Sus carencias sólo sirvieron para hacerse la promesa de que algún día las dejaría de lado, no era lo esencial en su vida pero sí era una meta trazada.  Anita siguió trabajando; años después, al igual que algunos de sus hermanos, se casó y formó una familia con la que -y por la que- siguió trabajando con igual o mayor esmero.

A medida que iban transcurriendo sus años, el trabajo, el amor a Dios, a su familia, a la vida y esas ganas de salir adelante, que nunca la abandonaron, fueron atenuando la sombra de pobreza que la acompañaba, hoy esa sombra es luz, una luz que deja entrever la satisfacción de haber conseguido lo que un día se propuso, todas aquellas necesidades por las que atravesó sólo sirvieron para fortalecerla, para hacer de ella una mujer tenaz y luchadora.

A través de estas cortas y resumidas líneas, no pretendo darles la fórmula mágica de cómo Anita dejó de ser pobre, no pretendo contarles qué hace o qué negocios tiene.  Lo que pretendo es mostrar que la pobreza no es una historia circular en la que la idea principal es “si naces pobre entonces mueres pobre”, que el trabajo y el amor son los principales ingredientes en la fórmula del éxito, que éste no se consigue de la noche a la mañana…

Como dijo Ralph Waldo Emerson: “La pobreza consiste en sentirse pobre”.  Anita era pobre en lo material pero tenía grandes razones que la impulsaron a seguir adelante: tenía fe, tenía esperanza y tenía amor.

Autora: CARMEN LIZBETH OLIVOS TINEDO.

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Acerca de Revista !Levántate!

Revista Levántate busca fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad, motivar a través de casos de éxito e inculcar un cambio positivo en las personas. Esta revista es un producto del Movimiento SERVID. Su único objetivo es fomentar una cultura de paz en nuestra sociedad y llevar motivación y esperanza a las personas, a través de casos de éxito; artículos, ensayos y cuentos motivacionales; y experiencias personales, plasmadas por una nueva generación de escritores, denominados ESCRITORES MOTIVACIONALES. La revista no profesa ideas de ninguna religión; sin embargo, parte de concepciones básicas cristianas para fundar su propósito. Además, con este producto se desea inculcar un cambio positivo en las personas, pues estamos convencidos que para que nuestra sociedad cambie tenemos que empezar por cambiar, para mejor, nosotros mismos. MISIÓN: MOTIVAR, culturizar y entretener, ofreciéndole al lector ayuda motivacional y orientación espiritual a través de experiencias e historias; artículos de distintos ámbitos académicos y culturales; y cuentos reflexivos, que se fundamenten en concepciones cristianas básicas como la fe, la esperanza, la solidaridad, el amor, entre otras.
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